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2016 El Camino Community Church

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UN DIOS SOBERANO

Dios es el único ser en cuyas manos está el destino de todas las cosas. Su voluntad no tiene principio, ni proceso, ni fin, sino que todos sus designios son perfectos desde siempre y permanecen para siempre. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, en todos sus pensamientos, su moral, y sus juicios. No hay nada ni nadie que pueda interferir con sus planes ni hacerle ver una mejor opción en cosa alguna.

Nosotros, los seres humanos, los cielos, la tierra, el universo, los ángeles, el tiempo, y todo lo que existe, tenemos nuestro único origen, nuestro único sustento y nuestro único futuro en la voluntad de Dios. Su voluntad lo gobierna todo en todo momento y, sin ella, las estrellas dejarían de brillar, los planetas dejarían de girar y los corazones dejarían de latir. Es por esto que podemos llamar a Dios el Soberano absoluto de todo.

LA INHABILIDAD DEL HOMBRE

A raíz de la caída, todo ser humano nace en esclavitud al pecado y en rebelión contra la voluntad de Dios. Su inclinación natural es servir sus propios intereses sobre aquellos de su prójimo y rechazar el Señorío de Dios. Guiado por sus propias facultades, el hombre es incapaz de escoger seguir a Dios y ser salvo.

UNA ELECCIÓN INMERECIDA

La elección de Dios, desde la eternidad pasada, de aquellos a quienes Él había de atraer a Sí mismo, no está basada en ninguna virtud, mérito, o fe anticipados o previstos por Dios en dichas personas. La elección está incondicionalmente fundada en la gracia y la misericordia de Dios.

UNA GRACIA IRRESISTIBLE

El llamamiento del Espíritu Santo es eficaz e infalible. La fe necesaria para alcanzar la salvación es un regalo que Dios otorga libremente a sus elegidos, a los cuales les es imposible resistirse ante el poder que los rescata de la muerte y renueva sus corazones.

UNA EXPIACIÓN DEFINIDA

La muerte de Cristo tuvo como propósito y efecto, quitar la culpa de los pecados de aquellos a quienes Dios escogió en su misericordia antes de la fundación del mundo, a los cuales posteriormente atraería a Sí mismo. Su sacrificio fué para pagar por los pecados de sus elegidos.

LA PERSEVERANCIA DE
LOS SANTOS

El verdadero creyente, quien ha sido conocido, predestinado, llamado y justificado por Dios, será también glorificado por Dios, y jamás podrá ser separado de su amor ni arrebatado de su mano. Ninguno de los elegidos de Dios se perderá. Ellos están eternamente seguros en Él y nunca abandonarán su fe, sino que perseverarán hasta el fin.